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El cuidador

El papel del cuidador

Dentro del cuidado del paciente la figura del cuidador -aquella persona dentro de la familia que asume la mayor responsabilidad en la atención al anciano- tiene una importancia fundamental. Exiten cuidadores tradicionales, los que han convivido con el enfermo y se hacen cuidadores prácticamente sin darse cuenta, al asumir responsabilidades incluso antes de que aparezca la enfermedad. También existen cuidadores modernos, que asumen el papel del cuidador cuando el anciano comienza a necesitar ayuda para la realización de las actividades de la vída diaria.

El perfil más frecuente de cuidador es el de la hija de entre 40-50 años, casada y con hijos. Muchas de ellas trabajan fuera del domicilio familiar, no tienen ninguna formación en el cuidado de personas dependientes, no están remuneradas y desarrollan una jornada de trabajo sin límites establecidos. Su cuidado les afecta de forma muy dispar, desde favorecer cuadros depresivos, insomnio, agresividad, cambios de humor, también puede reducir las defensas o suponer un gran gasto económico para los que se hacen cargo de los pacientes

Cuando los cuidadores son hijos del enfermo suelen percibir la situación como un contratiempo en la vida y tratan de adaptarse a la enfermedad, incluso procura mantener los contactos sociales. Suele tener más posibilidad de encontrar válvulas de escape que cuando el cuidador principal es el cónyuge. Pero a veces puede que este papel le haga tener problemas con su pareja, con otros hermanos y disminuir su rendimiento laboral.
Cuando los cuidadores son los cónyuges el principal problema con el que se encuentran es la soledad. La atención al enfermo les limita el tiempo libre y las relaciones con los amigos. Además, muchas parejas no entienden el ocio sin su pareja, lo cual conlleva un aumento de la sensación de soledad. El riesgo más grande que tienen los cuidadores es el conocido como 'síndrome del cuidador', que conduce a estrés laboral y afectivo, cansancio, cefaleas, ansiedad e incluso una fase de vacío personal, que suele aparecer cuando el enfermo ha ingresado en una residencia o ha fallecido y el cuidador tiene que aprender a vivir sin él.

CÓMO SÉ QUÉ ESTOY SINDROMIZANDOME

Una persona cuidadora, en situación potencial de poder sindromizarse, es una persona muy vulnerable, a la que se debe ayudar. Por ello, es muy útil que la persona cuidadora se autoevalúe con el siguiente test:
Indice de esfuerzo de la persona cuidadora (From Robinson BC. Validation of a caregiver strain index.J. Gerontol.
1983: 38(3):344-8. Copyritht 1983 The Gerontological Society of America)
Anótese un punto si la respuesta es "si" y cero puntos si es "no".

1) Tiene transtornos de sueño.
2) El cuidado de su paciente es poco práctico.
3) Esta situación le representa un esfuerzo físico.
4) Le supone una restricción.
5) Ha habido modificaciones en su familia.
6) Ha habido cambios en los planes personales.
7) Ha habido otras exigencias de tiempo.
8) Ha habido cambios emocionales.
9) Algunos comportamientos del o la paciente le resultan molestos
10) Le duele darse cuenta de lo mucho que ha comparado con cómo era antes.
11) Ha habido modificaciones en su trabajo.
12) El enfermo es una carga económica.
13) La situación le ha desbordado totalmente.

- Una puntuación total de 7 o más puntos señala un elevado nivel de tensión. Es entonces el momento de tomar
medidas, por usted y por su paciente.

ALGUNOS SÍNTOMAS QUE ORIENTAN AL SÍNDROME DE LA PERSONA CUIDADORA:

1) Mi estado de ánimo ha cambiado mucho en poco tiempo (estoy triste, apático, no actúo como debiera…)
2) Me cuesta mucho conciliar el sueño, doy muchas vueltas en la cama, tengo pesadillas en las que me castigan,me caigo, etc-, y me levanto más cansado que cuando me acosté.
3) Pierdo peso o engordo sin control.
4) Siento que me quedo sin fuerzas.
5) Siento que estoy solo y que no se me comprende.
6) Adquiero hábitos peligrosos (bebo demasiado alcohol, uso pastillas para pasar el día, bebo demasiado café…)
7) Lloro, a veces, sin motivo.
8) Pienso a menudo en morir.
9) Tiendo a identificarme con todo lo peor.
10) Me molesta la presencia de cualquier persona. Discuto agriamente con facilidad. Pierdo el control.
11) No cuido mi aspecto externo.
12) Me cuesta respirar. Suspiro a menudo.
13) En ocasiones tengo palpitaciones, me tiemblan las manos, o sufro de dolores de estómago.
14) Hace mucho tiempo que no me río.

 

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